La traducción que ha llegado a nuestro país es "Daños y perjuicios". Esta serie teje con maestría dos tramas en dos tiempos diferentes que se cruzan. La serie comienza en presente y de forma impactante, con una mujer joven deambulando por las calles de Nueva York, semidesnuda y llena de sangre. ¿Pero quién es y qué le ha llevado a semejante situación? A continuación, la historia retrocede seis meses y presenta a la joven como una prometedora abogada, Ellen Parsons (Rose Byrne), objeto de deseo de los mejores bufetes de Nueva York. La firma que finalmente logra su fichaje es Hewes y Asociados, un bufete de alto nivel dirigido por la implacable Patty Hewes (Glenn Close), una abogada temida y con un severo sentido de la justicia, cuyo hobby favorito es aplastar en juicio a los peces gordos.
Si en algo destaca esta serie, es en la sublime manera de alterar el tiempo real, jugando con presente y pasado, con flashbacks que duran todo el capítulo y pequeñas dosis del presente para desarrollar la trama y comprender cómo ha llegado cada personaje a donde se encuentra en la actualidad.
Con una primera temporada de un alto nivel, Damages juega con el espectador desorientándole con una enredada trama en la que nada ni nadie es lo que parece, jugando con personalidades muy contrarias, blancas o negras, que luego no son lo que parecían en un principio ya que todas tienen grises.
La segunda temporada decayó y la tercera decepcionó sobremanera al público, lo que pareció condenarla hacia su final, pero se nos ha sorprendido con una cuarta temporada que remonta lo que las dos anteriores habían tirado al suelo.
Una serie que obliga al espectador a pensar en busca de la verdad de lo que ocurre y en busca de la realidad de cada personaje.
Con unas actuaciones sorprendentes de manos de Glenn Close (que personalmente me ha encantado el papelón que hace) y de Rose Byrne (que me ha sorprendido, pues de Glenn Close ya sabíamos que era una gran actriz, pero a esta actriz no la ubicaba y me ha gustado mucho su interpretación de la joven abogada).
En definitiva, una buena serie con mucho giro argumental y mucho juego del tiempo de la ficción, que va a obligar al espectador a pensar una vez haya terminado de ver cada capítulo para comprender todo lo que está sucediendo.


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